Salvia Blanca de California

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Fragancia agradable que induce a la relajación y el bienestar.

Cantidad

SI

 

 

 

Salvia Blanca de California

Marca: Tierra Zen

Presentación: Atado de 22 cm

Cur moriatur homo cui Salvia crescit in horto? - ¿De qué puede morir un hombre que tiene salvia en su jardín? Esta frase de un tratado de la Escuela Médica Salernitana (siglo XII-XIII) ya lo dice todo sobre la salvia, una planta sagrada.

La planta

Su nombre científico es Salvia Apiana; viene del latín salvare - curar. Crece de forma silvestre en el suroeste de Estados Unidos, principalmente en California y el noroeste de México. Es una planta medicinal reconocida. La mayor parte de sus propiedades se concentran en las hojas, que absorben la energía del sol y producen una gran cantidad de aceites esenciales que aromatizan la planta. Desprenden un aroma muy agradable que aporta una sensación de bienestar.

Un poco de historia

En la Europa celta, la utilizaban los druidas para incrementar su sabiduría y durante sus rituales de sanación y de protección. En América, muchas culturas amerindias de la costa oeste de EEUU purificaban cuerpo y espíritu gracias al gran poder de la salvia blanca; quemaban hojas y el humo blanco resultante servía para bendecir y limpiar tanto personas como objetos.

Cultivo

La salvia es de cultivo 100% natural. Como tal, su crecimiento depende del clima, de las precipitaciones anuales, etc. Su tamaño, pues, puede variar de una cosecha a otra: una temporada difícil y cosechas menos abundantes hacen que el atado sea de menor tamaño. En años de sequía, la concentración de aceites esenciales es mayor.

Cómo se usa

Este ritual de purificación es una práctica universal. Se dice que favorece la claridad mental, la alegría y la calma.

1. Necesitas un manojo de salvia desecada atado con algodón, una pluma o abanico y un cuenco para recoger la ceniza que sea resistente al calor, como una concha abalone.

2. Enciende la salvia dentro del cuenco, preferiblemente con una cerilla. Sopla para avivar el fuego y deja que se apague. ¡Cuidado con las chispas!

3. Sahumar: acerca el humo a las personas que participen en el ritual. Con el abanico, dirígelo a la cabeza, los brazos, las piernas, la espalda...

4. Limpieza: recorre el espacio a purificar con el cuenco, dispersando el humo con la pluma o abanico. Hazlo llegar donde tu intuición te guíe.

También puedes quemar hojas sueltas: coloca arena en la concha abalone, prende las hojas y déjalas encima. Con una pluma o un abanico, guía el humo hacia lo que quieres purificar. Recuerda que la intención es la base de cualquier sahumerio: si tu corazón es puro y tu anhelo noble, potenciarás sus efectos.

Cultivo natural sin pesticidas.

Ventilar después de su uso. No inhalar el humo directamente.

TRZ
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