El aceite esencial del árbol del té posee un efecto antiséptico triple, cicatrizante, antiinflamatorio, desodorante, bactericida, fungicida. Válido para resfriados, herpes, verrugas, quemaduras y muchas más aplicaciones.
Es un gran rejuvenecedor de la piel actuando como antiarrugas y capilares rotos. Tiene propiedades antisépticas, calmantes y antiinflamatorias. Para el reumatismo, anemia, varices, úlceras.
Es antiarrugas y regenerador de los tejidos con gran poder antienvejecimiento cutáneo. En enjuagues bucales es muy útil contra la gingivitis, aftas, piorrea y úlceras bucales.
Es muy nutritivo e hidratante de la piel, y un buen regenerador cutáneo. Promueve la formación de colágeno. Además, vitaliza por lo que está recomendado en estados de estrés e irritabilidad. Ideal para la retención de líquidos y la obesidad.
Es sedante relajante y muy útil en casos de insomnio. Ejerce una función tonificante, astringente y emoliente. Ideal en estados de estrés, migraña y dolor de cabeza. A nivel digestivo se utiliza para favorecer la digestión, en casos de dolor estomacal o hepático.